jueves, 2 de febrero de 2012


Los mantras son palabras o frases (no rezos) generalmente en sánscrito, que se recitan en voz alta o bien de manera interna, de forma rítmica y repetitiva como objeto de la meditación.
Mantra es sonido, vibración. Todo en el universo vibra y Tú vibras. Los sabios que conocieron el principio del sonido crearon los mantras de interiorización, porque conocían el poder que yace detrás de la palabra.
La palabra mantra proviene del sánscrito man, que significa mente, y tra que tiene el sentido de protección, y también de instrumento. Los mantras son recursos para proteger a nuestra mente contra los ciclos improductivos de pensamiento y acción. Aparte de sus aspectos vibracionales benéficos, los mantras sirven para enfocar y sosegar la mente. Al concentrarse en la repetición del sonido, todos los demás pensamientos se desvanecen poco a poco hasta que la mente queda clara y tranquila.
El mantra es el vehículo que nos conduce hacia nuestra esencia y cuando nos conectamos con esa fuente inagotable de energía en meditación profunda, experimentamos que “El que repite el Mantra”, “El Mantra” y “Su fuente”, es uno solo, es nuestro propio sonido, la vibración del ser.


¿Cómo funcionan?
Los mantras emplean un canal subliminal pero con intenciones benéficas. No es necesario intelectualizar el “significado” o la simbología del mantra para que su sonido ejerza sus efectos sobre nosotros. El ritmo sonoro funcionará en el plano inconsciente y acabará por saturar los pensamientos conscientes, lo cual a su vez, afectará a los ritmos. De hecho parte de la magia del mantra consiste en que no se debe reflexionar sobre su sentido, pues sólo así trascenderemos los aspectos fragmentarios de la mente consciente y percibiremos su unidad subyacente.

La repetición consciente del mantra utiliza el sonido como vehículo que nos conecta con los chakras superiores del exterior del cuerpo, porque no hay manera de acceder a ellos por medio de la lógica. El sonido lleva una cierta frecuencia y el cuerpo la reconoce.
A lo largo de la repetición del mantra la información que contiene el mismo se desvanece quedando solamente el efecto sonoro y tranquilizador en nuestra mente.
No hay que pensar activamente en el significado gramatical del mantra (si es que lo tiene). Si se conoce el significado de alguna de las palabras, es posible que nos remita a ciertas ideas. Esas asociaciones tendrán un efecto en nuestra mente y su sentido se irá haciendo más profundo cada vez, conforme lo exploremos fuera de la meditación.
Meditación con Mantras
La meditación con mantras consiste en antiguas vibraciones creadas a partir de los sonidos internos que los grandes yoguis percibieron dentro de sus mentes y cuerpos, basados en las corrientes internas sutiles de los Chakras, los Nadis y la Kundalini.

La práctica se hace principalmente de dos maneras: la primera se llama “Japa Mantra”, se utiliza un collar de meditación de 108 cuentas hechas de Sándalo, Tulsi o semillas de Rudraksha, las cuales tienen propiedades curativas y relajantes. “Japa” quiere decir “repetición”, y “Mala” quiere decir “collar”. “Japamala” significa “collar de repetición”. Este collar no debe ser nunca confundido con un “rosario católico, ortodoxo o árabe”, ya que el “rosario” tiene una antigüedad de 1.500 años en cambio el “Japamala” tiene una antigüedad de 6.000 años.
La práctica de “Japa mantra” debe hacerse -en lo posible- con una frecuencia diaria: en la mañana temprano al levantarse y en la noche antes de dormir: sentarse en una posición con las piernas cruzadas y la espalda derecha. Si es necesario se puede apoyar la espalda. Si duelen las piernas pueden sentarse en una silla. El collar de meditación se toma con la mano derecha y se pone sobre la rodilla derecha (aunque sea zurdo). La mano izquierda se apoya relajada o con un mudra sobre la rodilla derecha. Los ojos cerrados. Cada una de las 108 cuentas del collar se van pasando hacia adelante con los dedos: pulgar, mayor y anular de la mano derecha. Nunca se deben usar los dedos índice ni meñique ya que estos están conectados con las energías del ego y la inercia. El collar de 108 cuentas tiene un “Penacho” que representa “la cabeza”, por lo tanto, al llegar con los dedos a ese punto, no se debe atravesar ni pasar por encima, sino que, hay que volver hacia atrás, en el caso de que se quiera, dar más de una vuelta.
La segunda forma importante de usar los mantras se llama “Ajapa-japa”. Consiste en la repetición constante y espontánea, en todo momento y en cualquier lugar. También, en este caso, el mantra ideal es “So-Jam”. Cuando no estamos trabajando o estudiando, la mente se queda ociosa divagando y pensando en problemas y cosas que nos preocupan y tensionan. En ese momento es, cuando resulta indispensable y útil, practicar con “Ajapa-japa” y así evitar el vagar de la mente, creando un estado de concentración y atención más estable.

Consejos para practicar mantras
Los mantras pueden emplearse solos o como parte de una práctica de visualización. En una visualización típica se da una comunicación que va de la “deidad” al practicante (como bendiciones, como rayos de luz o, incluso, como palabras) y también hay una comunicación desde el meditador hacia la deidad, en forma de mantra. También se pueden usar los mantras como “protectores de la mente” mientras uno camina, lava los platos y hasta cuando se está sentado meditando. Con frecuencia, los budistas cuentan los mantras que cantan pasando las cuentas de una “mala”. El acto físico de contar girando una mala ayuda a la mente a mantenerse enfocada. Normalmente, una mala tiene 108 cuentas. Este número tenía un significado místico en la antigua India. Puede traerse la mala colgada en el cuello, de modo que se tenga a la mano cuando sea necesario. También hay malas que tienen 21 cuentas y se utilizan como pulseras, aunque no es esencial usar una mala.
Si se quieren usar mantras en una meditación formal, ya sea que se canten en voz alta o de manera interna, primero es importante ponerse cómodo, con una postura erguida. Durante algunos minutos, hay que observar la respiración y dejar que la mente se asiente. Quizá dejar que la respiración sea más lenta, llevándola hasta el abdomen y haciéndola más profunda. Esto ayudará a aquietar la mente, aunque no es necesario tener la mente absolutamente serena antes de comenzar a decir el mantra.
Si se dice el mantra en voz alta, hay que dejar que resuene en el pecho. Puede servir inhalar profundamente, llevando el aire al vientre, antes de pronunciar cada mantra. Por lo general, un mantra sonará mejor si se emite en una sola exhalación. Si eso resulta difícil, no hay que preocuparse. Se debe dejar que dure la última nota de cada mantra antes de comenzar el siguiente. Poco a poco los mantras entrarán en un ritmo natural con la respiración de cada uno. Hay que asegurarse que el mantra vaya con la respiración y no al revés.
Si surge alguna preocupación en cuanto a estar trabajando adecuadamente con el mantra, hay que dejar que esa inquietud se disipe. Poco importa si la pronunciación no es la correcta, lo que cuenta es el espíritu.
Para terminar, lo ideal es permitir que el canto vaya bajando de volumen poco a poco, hasta que deje de ser un sonido externo y sólo lo escuchemos en nuestro interior. Luego dejar que ese sonido interno se vaya volviendo silencio. Al concluir la práctica, permanecer sentados en la resonancia de ese silencio, dejando que la vibrante quietud tenga un efecto refrescante en nuestra mente y en nuestras emociones.
















viernes, 3 de junio de 2011